De todas las cosas que pueden demorar a un comprador extranjero en Argentina, exactamente una es administrativa e inevitable, y también es la más fácil de resolver. Es un número chico llamado CDI. Resolvelo temprano y nada más se interpone entre vos y una escritura. Ignoralo y llegás a la mesa de cierre sin lo único sin lo cual el escribano no puede avanzar.
Así que démosle el tratamiento corto y completo que merece.
CDI significa Clave de Identificación. Es una clave de identificación fiscal que emite el organismo tributario argentino (ARCA, la agencia antes conocida como AFIP) para personas que necesitan aparecer en operaciones oficiales pero no son contribuyentes locales en el sentido habitual.
En términos simples: es el número que le permite a un extranjero no residente aparecer legalmente en una escritura de propiedad en Argentina. Sin él, no podés completar la compra, porque no podés ser identificado correctamente en la escritura. Con él, quedás habilitado para comprar.
Acá es donde la confusión le cuesta semanas a la gente, así que seamos precisos.
El proceso es genuinamente simple, por eso me frustra cuando los compradores dejan que se vuelva un cuello de botella:
No hay entrevista que aprobar, no hay residencia que establecer, no hay cola de meses. Es papeleo que maneja un profesional que lo hace constantemente.
El CDI en sí es un trámite administrativo, no un gasto importante. El costo real es el honorario modesto del contador por gestionarlo. Los tiempos dependen del contador y del procesamiento de ARCA, pero se miden en días a un par de semanas, no meses, sobre todo si se arranca temprano. La versión más cara de este paso es aquella en que el comprador lo deja para último momento y lo descubre la víspera de firmar.
El CDI va al principio de tu cronograma, junto con encontrar tu broker y abrir tu cuenta local. Ponelo en marcha antes de estar eligiendo entre departamentos, no después de haber acordado un precio. Para cuando llegás al due diligence y a la escritura, el CDI ya debería estar hecho y olvidado, un problema resuelto y no uno vivo. Lo tratamos como primer paso por defecto para cada cliente extranjero.
El CDI es el único documento que realmente puede frenar una compra extranjera, y también es el obstáculo más fácil de despejar en todo el proceso. No es un DNI, no es residencia, y no te exige vivir, trabajar ni comprometerte a nada en Argentina. Cualquier contador lo obtiene con tu pasaporte y un comprobante de domicilio, idealmente antes de que aterrices.
Gestionamos el CDI de rutina para nuestros compradores extranjeros, así nunca es lo que se interpone entre vos y tus llaves. Si estás planeando una compra, es una de las primeras casillas que tildamos. La primera llamada es gratis, y nos aseguramos de que el papeleo vaya por delante tuyo, no por detrás.
Max.-
Treinta minutos. Gratis. En tu idioma. Respondemos todo lo que hay en este apunte y todo lo que no.